VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
Con el precio de la cesta petrolera en niveles récord, garantizando suficientes recursos para el pago de la deuda externa, los inversionistas deberían mirar a Venezuela como un país seguro para comprarle bonos, no obstante, crece la desconfianza.
Datos del Ministerio de Finanzas registran que el riesgo país, un termómetro que mide la diferencia entre el rendimiento que exige un inversionista para no comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos y adquirir papeles venezolanos se ubica al cierre del 15 de mayo en 6,7%, una magnitud que supera ampliamente al resto de las principales economías latinoamericanas.
A la misma fecha, México cuenta con un riesgo país de 1,33%, Perú 1,56%, Colombia 1,80%, Brasil 2,10% y Argentina, la nación que más se acerca a Venezuela, 5,58%.
Tradicionalmente los aumentos en el precio del petróleo han dado paso a bajas en la percepción de riesgo de los inversionistas, pero en 2008, a pesar de que el crudo venezolano aumenta desde 81,8 dólares hasta el nivel inimaginable de 112,27, el riesgo país se incrementa 1,55 puntos porcentuales.
Esta alza contrasta con la tendencia de la región. Colombia, Brasil, México y Perú registran descensos en el riesgo país al comparar esta semana con el cierre de 2007.
El Global 27, el bono más transado entre los papeles venezolanos, muestra una caída desde 92,2% de su valor hasta 89% en los últimos diez días.
Fidevalores explica en su último informe que "los elementos que en mayor medida están afectando la calidad de nuestra deuda tienen que ver con factores políticos".
Añade que "es muy probable que la incertidumbre frente a la vinculación o no del Gobierno venezolano con las FARC esté incidiendo negativamente sobre la demanda de nuestros instrumentos de deuda".
Fidevalores también considera que los inversionistas nacionales, que adquirieron bonos durante la última emisión del Ministerio de Finanzas, "están vendiéndolos para obtener los dólares. A su vez, las distintas casas de bolsa y bancos se están viendo en la obligación de ofrecer con premura dichos bonos en el mercado".
Alejandro Grisanti, analista de Barclays, indica en un reporte sobre Venezuela que hay un exceso de emisión, a lo que se unen noticias negativas como la nacionalización de las empresas cementeras, Sidor y anteriormente el congelamiento de activos de Pdvsa.
Si bien existe la percepción de que el Gobierno podría nacionalizar algún banco privado, el reporte de Barclays se muestra en desacuerdo y señala que el sector público está invirtiendo millones de dólares para incrementar el sistema financiero en manos del Estado.
No obstante, subraya que en un ambiente de nacionalizaciones y débil protección al derecho de propiedad los grupos financieros cuentan con muy poca motivación para mantener los coeficientes de capitalización, un factor que podría deteriorar la fortaleza de la banca.
Para las naciones en desarrollo es importante contar con una baja percepción de riesgo, a fin de obtener préstamos en el mercado internacional a menor costo y atraer inversión extranjera, una condición necesaria para aumentar los puestos de trabajo y la solidez del crecimiento.
Datos de la Cepal indican que Venezuela se ubica en el grupo de países latinoamericanos que recibió menos inversión extranjera en 2007.