MARÍA DANIELA ESPINOZA
EL UNIVERSAL
El Karakorum 8 (K-8) que comprará el Gobierno nacional
a China, es un avión multipropósito que no sólo
sirve para entrenar, también sirve para combatir. Si
bien la formación de pilotos es su función principal,
puede emplearse para combates aéreos o en apoyo a las
unidades de superficie, ya que cuenta con los dispositivos
necesarios para adaptarle misiles aire-aire y aire-tierra.
La aeronave, desarrollada por China y Pakistán en 1991,
alcanza un techo de servicio de 40 mil pies y un radio de
acción de 400 km. Es biplaza (asiento para instructor
y alumno) y su precio se ubica por encima de los $20 millones
de dólares, según expertos en defensa.
En marzo de 2001 la industria aeronáutica china realizó
una exhibición de estas unidades y del Y-12 (transporte
medio) en Maracay, con la presencia del mandatario nacional,
quien en ese momento aclaró que sólo fue a "mirar
los aviones, aún no hay ninguna oferta".
No obstante, la situación cambió luego de que Estados
Unidos abortara la venta de aviones de entrenamiento Super
Tucanos que realizaría Brasil al Gobierno nacional.
Desde 1991 hasta ahora, China ha vendido unos 500 aviones
K-8 a 11 países, entre ellos Pakistán, Ghana, Zimbabue
y Egipto.
Aunque el jefe de Estado no precisó el número de
aeronaves que comprará, extraoficialmente se pudo conocer
que negocian la adquisición de dos escuadrones (24 aviones).
Cambio "drástico"
Al general (Av) Manuel Andara, ex inspector de la FAN, le
preocupa la "transparencia" en la operación de compra-venta
y el cambio de "filosofía" que se registrará en
la FAN al adquirir tecnología oriental, pues tradicionalmente
el estamento castrense ha operado con equipos occidentales.
"¿Cuánto nos costará el entrenamiento, abastecimiento,
logística?", se preguntó el alto oficial en retiro,
para quien la negociación responde a una "carrera armamentista".
El presidente del Frente Cívico-Militar Bolivariano,
teniente coronel (r) Héctor Herrera, desestimó la
acusación, alegando que con 24 aviones de entrenamiento
"no se va atacar a nadie, se va entrenar a nuestros pilotos,
y, por supuesto que va a dar poder disuasivo". A su juicio,
el cambio de tecnología no va a ser traumático,
sólo proporcionará al país mayor independencia.