VÍCTOR SALMERÓN
EL UNIVERSAL
El lunes de esta semana el ministro de Planificación,
Haiman El Troudi, afirmó que el incremento en el precio
de los alimentos obedece al encarecimiento que ha habido en
el mundo, incluso señaló que "estamos importando
inflación, eso no es el comportamiento de la inflación
en el país ahora mismo".
No obstante, el aumento en el precio de los alimentos en
Venezuela supera con creces al de las principales economías
de Latinoamérica, un factor que apunta a que el país
enfrenta, por sobre todas las cosas, un desajuste interno.
Entre abril de 2007 y abril de 2008 los alimentos acumulan
un alza de 41,5% en Venezuela, una magnitud que contrasta
con 7,82% en Colombia, 8,52% en México, 9,18% en Perú,
7,6% en Argentina, 16,97% en Ecuador, 21,6% en Costa Rica
y 29,7% en Belo Horizonte, una de las principales ciudades
de Brasil.
Gracias a un salto en el precio del petróleo que ha
superado todas las previsiones, la administración de
Hugo Chávez inyecta recursos a la población a través
de becas, subsidios y otro tipo de transferencias, variables
que unidas a las mejoras en el empleo y el salario mínimo
constantemente impulsan la demanda hasta niveles que la oferta
no puede suplir.
Para tratar de contener la escalada en el costo de los alimentos
el Gobierno controló el precio de una amplia gama de
productos, pero, entonces, la producción sufrió
un fuerte desestímulo y la escasez se apoderó de
los mercados y abastos.
Para lograr que los alimentos reaparecieran en los abastos
y supermercados el Gobierno no tuvo otro camino que autorizar
ajustes en los precios.
El Instituto Nacional de Estadística indica que las
familias más pobres consumen principalmente harina de
maíz, pasta, arroz y pollo, productos en los que se han
permitido incrementos de entre 30 y 84% en los últimos
siete meses.
Plato caro
Si bien la principal causa en el alza de los alimentos es
el desequilibrio interno, es innegable que existen cambios
en la economía internacional que cada vez van a tener
mayor peso.
Uso del maíz para la producción de biocombustibles,
incrementos en el costo de la energía, aumento de la
demanda por mayor consumo en China e India, incremento de
la población en el mundo y sequías en Australia
componen la lista de factores que han llevado a organismos
internacionales a alertar sobre la necesidad de establecer
políticas para contener el precio de los alimentos.
De acuerdo con la FAO, entre marzo de 2007 y marzo de este
año el precio del maíz registra un salto de 31%,
el arroz de 74%, la soya de 87% y el trigo 130%.
Para Venezuela el incremento en el costo de los alimentos
es una variable sumamente sensible, ya que principalmente
impacta a las familias más pobres que, de acuerdo con
el Banco Central, destinan 45% del ingreso a la compra de
comida.
Según el último estudio de Datanálisis, fechado
en abril de este año, 15% de las familias venezolanas,
que envuelve a 4 millones de personas, viven en ranchos de
tabla, lata o zinc y obtienen ingresos inferiores a la canasta
alimentaria normativa, que tiene un costo de 719 bolívares
fuertes, lo que se traduce en que el dinero no les alcanza
para comer lo mínimo nece- sario.
38% de los hogares, incluyendo 15% anterior, no puede cubrir
la canasta básica, que incorpora, además de alimentación,
otras necesidades fundamentales como vivienda, transporte,
educación y salud.
Analistas prevén que este año la inflación
venezolana continuará acelerándose.